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martes, julio 09, 2013

Reseña: Driv3R GBA y Driver San Francisco.





La serie Driver, hasta donde recuerdo, es poseedora de un prestigio importante en el mundillo de los juegos de conducción arcade (es decir, aquellos que no pretenden integrar mecánicas “realistas” en la manipulación de un vehículo, como Gran Turismo por ejemplo).  

Allá por 2007, me hice de un videjuego de Game Boy Advance llamado Driv3r, tercera parte de la, por entonces, aclamada serie de videojuegos de carreras. Dado que no poseía  ninguna de las consolas caseras de Sony o Microsoft, el cartucho de la tercera parte de la saga, representó la entrada de este gamer a tierras racing-arcade, por lo menos en la generación pasada.
La primera impresión que tuve del juego, tratándose de uno para Game Boy Advance, fue muy buena. A pesar de sus sosos e insípidos gráficos y de su lamentable presentación tecnológica, el título contaba con mecánicas lo suficientemente entretenidas como para engancharse al modo historia, en jugabilidad, por lo menos.  Desafortunadamente, la consola de Nintendo carecía de la potencia de procesamiento para desplegar los mini foto-cinemas que sugerían el progreso de la historia, por lo que era difícil darle seguimiento a la trama de Tanner y su lucha contra Jericho.

El gameplay constaba de dos partes: conducción y controles a pie.
La primera era, por mucho, el centro de la jugabilidad y la razón de ser de este título. Manipulando el ya clásico Dodge Charger setentero (no recuerdo el modelo) color amarillo, nos debatíamos por una serie de fases con diversas modalidades y objetivos, tales como carreras, persecuciones, contrarreloj, carrera de checkpoints y destrucción de objetos. 

Si bien el control no era el más pulido de una portátil, sí que permitía una que otra maniobra si contábamos con la destreza necesaria para efectuarla. Claro, dependiendo del tipo de vehículo que estuviéramos manejando, pues aunque suene increíble para un juego de GBA, podíamos bajar de un coche para subirnos a otro, al estilo Grand Theft Auto.

La sensación de peso que transmitía cada vehículo era muy buena e iba directamente relacionada con la dificultad de los controles; es decir, era más fácil hacer un derrapón con un coupé, que con una Van o un tráiler.



El efecto de velocidad estaba bien logrado, a pesar de las limitaciones técnicas que presentaba la consola, pues el juego estaba sobrecargado de popping, sin mencionar que las texturas eran de muy baja calidad; la distancia de dibujado era prácticamente inexistente;  en su lugar se encontraba una imagen estática que iba aumentando o disminuyendo su tamaño muy de vez en cuando, dependiendo la dirección y distancia a la que se encontrara de nuestro vehículo.

En cuanto a las fases a pie, sólo hay una palabra para describirlas: abominación. Primero porque la “imagen” de John Tanner, no pasaba de ser un montón de pixeles encimados y el arma que portaba se limitaba un par de líneas, de esas que encontramos en el “paint”. Una completa desgracia de diseño que reflejaba la carencia de imaginación de los programadores.

Ni qué decir de los controles, que eran horrendos e imprecisos, sobre todo al momento de desplazarnos lateralmente; la mecánica de disparo era igual de mala y desesperante ya que contábamos con una cantidad limitada de balas y la única “mira” estaba conformada por un círculo con un punto al centro que medio cambiaba de color al posicionarse sobre un enemigo.

Mover al personaje era irrisorio y la mayor parte del tiempo estaríamos luchando más contra los controles que contra los enemigos. Esto, aunado al hecho que había fases del modo historia en las que la cantidad de enemigos era ridículamente alta, resultaba en un fiasco como intento de sandbox.



Luego de finalizar la primera isla (el juego era largo eso sí, contaba con dos locaciones muy grandes), me desesperé y boté el cartucho.

Después de haber leído reseñas con duras críticas hacia los títulos posteriores para consolas caseras, mi escepticismo creció en sobremanera y no era para menos, pues la entrega de GBA supuso una decepción total.

Años después con la llegada de la nueva generación (es decir, ésta, que ya va de salida), conseguí  para el PS3 Driver: San Francisco. Las comparaciones apresuradas con sus antecesores no se hicieron esperar y, de antemano, estaba dispuesto a probarlo un par de días y entonces desecharlo. Para mi deleite, estaba rotundamente equivocado.



Ubisoft nos entregó la que, a mi juicio, es la mejor campaña para un solo jugador en un juego de conducción arcade.

De nueva cuenta tomamos el papel de John Tanner, quien persigue a Jericho que se ha hecho del control de un auto blindado de la policía. De un momento a otro Tanner se encuentra persiguiendo a  Jericho y en un descuido, éste lo embiste violentamente y lo manda hasta el hospital. Al despertar, Tanner cuenta con una nueva habilidad llamada “shift” que le permite “transportarse” del cuerpo de un conductor a otro y tomar el control del vehículo en turno. Una gran variedad de posibilidades se presentan con este nuevo panorama. 

Ahora contamos también con un modo historia en el que iremos descifrando los planes de Jericho y a la vez descubriremos la naturaleza de nuestro extraordinario poder.



Contaremos con nuestra habilidad y destreza con el control para triunfar en las diversas fases a lo largo del juego. Podremos ir mejorando nuestros “poderes” conforme superemos pruebas, ganemos carreras o avancemos en el modo historia, y también iremos desbloqueando más retos y, sobre todo (para los amantes del género), desbloquearemos vehículos, cuya cantidad, a mi parecer, es bastante generosa y cuentan con nombres reales (o licenciados, como es habitual llamarlos en el género).

Aquí todo se trata de manejar automóviles y participar en carreras, persecuciones, destrucción de objetos, carreras de checkpoints, seguir a un objetivo sin que nos descubra, entre otras cosas. Como conductores, contamos con una barra de habilidad que nos permite ejecutar un ligero turbo al desplazar el stick derecho hacia adelante; podremos aumentar la cantidad de tiempo que dura el turbo al mejorar la barra de habilidad; o también podremos ampliar nuestro campo de visión en el mapa para facilitarnos la vida al momento de buscar rutas que favorezcan nuestra posición en una competencia.

Esto lo haremos en los talleres, que están esparcidos por todo el mapa y los cuales iremos adquiriendo al reunir la cantidad pertinente de créditos que se nos solicitan. En ellos podremos cambiar de vehículo o comprar nuevos, comprar habilidades, desbloquear retos y nuevos modos de juego.
La mecánica al conducir es bastante intuitiva y engancha desde la primera vez que nos posamos detrás del volante (o del control, como quieran verlo).



Con un botón aceleramos, con otro frenamos y vamos de reversa y con otro hacemos “shift”. Ya en éste modo, podemos seleccionar entre las distintas magnitudes de zoom del mapa, siempre y cuando la hayamos desbloqueado.
Con el stick izquierdo dirigimos el vehículo, y al moverlo hacia adelante, ejecutamos un ligero turbo que dura lo que tarde en vaciarse la barra de habilidad. Es recomendable mejorar este elemento, pues algunas carreras exigen cierto nivel de habilidad, pero si no contamos con la suficiente, el turbo nos puede sacar de apuros en más de una ocasión.

Habrá momentos en que, luego de finalizar una misión del modo historia, tengamos que superar otras pruebas para desbloquear la siguiente parte de la trama.  Generalmente son sólo dos pruebas y la variedad está a la orden del día; ya sea que dirijamos un convoy de camionetas patrulla para escoltar un carro blindado con millones de dólares, que destruyamos paquetes de fármacos apócrifos a lo largo de una ruta definida, que detengamos a un camión en medio de la autopista a base de golpes o que nos posicionemos por debajo de un tráiler mientras conducimos, para desactivar una bomba en la base de su caja. En fin, la variedad de misiones es amplia.



La ciudad de San Francisco se siente viva, con distintos paisajes para disfrutar, aunque no esperemos el nivel de detalle de superproducciones como Uncharted o el último Tomb Raider; también hay  gente caminando por las calles aunque no se puede interactuar con ellos de ninguna forma. La variedad de zonas brinda dinamismo al desplazarnos por la metrópoli y las rutas trazadas nos invitan a explorar el enorme mapa para descubrirlas todas.

Los automóviles que pueblan las carreteras también muestran una colorida y saludable población. Encontraremos camiones de bomberos, tráilers con plataformas para coches, patrullas, autos compactos, camionetas, autos de lujo, grúas, etc. A la hora de elegir conductor, es muy divertido encontrarnos con pláticas aleatorias entre él y su copiloto, dando frescura y ligereza a la experiencia.




La campaña tiene una duración aceptable y después de finalizarla, podremos seguir mejorando nuestros récords o desbloqueando contenido al repetir pruebas ya hechas con anterioridad.

He de decir que no soy adepto a los modos online, así que no puedo hablar mucho sobre este apartado. Sólo decir que conforme vayas acumulando créditos, podrás desbloquear ciertas recompensas.
Driver: San Francisco representa lo mejor de esta franquicia y da un ejemplo de cómo se debe hacer un juego de conducción con controles excelentes y variedad de divertidas misiones. 

Si  te gustan los juegos de conducción y te apetece una  buena experiencia arcade con historia entretenida y mucho contenido para divertirte, esta entrega de las aventuras de John Tanner es una excelente opción.






sábado, mayo 04, 2013

Reseña: Saga Resistance





A inicios de la presente generación, Sony presentaba un shooter en primera persona como estandarte de la PS3. Resistance era el nombre de dicho juego y si bien no representaba ninguna innovación en cuanto al género, sí rescataba mecánicas que habían quedado olvidadas debido al impacto que en esas fechas tuvo el primer Modern Warfare. 

El título nos puso en la piel de un soldado llamado Nathan Hale, quien debido a una extraña circunstancia, puede regenerar su salud al ingerir un compuesto extraterrestre, propio de las quimeras. Éstas, son una raza extraterrestre que originalmente habitó el planeta Tierra antes que los humanos y han venido a reclamarlo.
Con este simple trasfondo, Insomniac Games inició una saga representativa no sólo de la consola de Sony y, para mi gusto, de la generación.

Como ya mencionaba, el juego es un shooter en primera persona, que brinda una bocanada de aire fresco después de la avalancha de clones de Resident Evil 4. La mecánica, totalmente arcade afortunadamente, nos da la posibilidad de cargar hasta 8 armas, la mayoría con particulares modos de disparo secundario, que diferencian este shooter de otros. Tenemos en nuestro inventario un rifle que permite seguir al enemigo incluso si no estamos apuntando hacia él; un sniper que ralentiza el movimiento para disparar con mayor precisión; un lanzamisiles que frena el disparo para redirigir la carga hacia otro objetivo, entre otras cosas. Además podremos hacernos de granadas con espinas, de plasma (o algo así) y los clásicos cocteles molotov (letales incluso contra extraterrestres).


 

Sin duda las armas y sus funcionalidades son el aspecto más destacable de este Resistance: Fall of man, pues ampliar el abanico de posibilidades para exterminar enemigos, brinda dinamismo y diversión a la travesía; bien por los desarrolladores al dejar de lado esas tendencias que pretenden imprimir “realismo”, al restringir la capacidad de carga a 3 armas. ¿En serio gente? Se supone que un juego es para divertir. A muchos no nos importa si nuestro personaje tiene bolsillos sin fondo para cargar un arsenal entero, si nos van a regalar variedad que extiende las posibilidades de hacer divertido un shooter.

La salud de nuestro personaje no se auto-regenera como en cierto título de tintes bélicos, sino que evitaremos el Hades al recoger cápsulas que regeneran nuestra barra de vida, un aspecto que seguramente no agradó a los jugadores más jóvenes, pero que es de agradecer por los vejetes de la vieja escuela.
Los escenarios son cumplidores, sin destacar de manera espectacular en algún apartado, aunque sí es de notar el ambiente opresivo y sombrío que hay a lo largo de la aventura, pues va bien con toda esta temática de exterminio de la humanidad a manos de unos sangrientos y desalmados aliens.

El juego enfatiza mucho en la decadencia de la raza humana al mostrarnos lugares arrasados por la guerra y sin población alguna; edificios desolados, oficinas abandonadas y calles con apenas automóviles. En general, las ciudades completamente fantasmagóricas son el telón de fondo. Y no podían faltar las instalaciones extraterrestres, que conservan el tono macabro de la experimentación y nos muestran ese lado “feo” de la ciencia, aderezadas con algunos humanos viajando a través de conductos con líquido extraño o cápsulas de conversión. 

Desplazarnos por los escenarios es una experiencia lineal y sin opciones de exploración. No digo que esto sea malo, pues es un shooter pasillero en toda la regla, que tiene momentos de acción asombrosos. La precisión en el manejo de nuestro arsenal resultará fundamental para sobrevivir a las torpes, pero molestas quimeras soldado. Y es que hay momentos en los que nos diremos “¿de verdad esto es así de fácil?”, para luego dar un salto de sorpresa debido a la cantidad de balas que abarrotan la pantalla dando muerte a nuestro personaje.



Existen unas pocas misiones en las que nos desplazaremos en vehículos sin ser esto especialmente sobresaliente, más bien sólo se usan como excusa para un par de escenarios, pero nada que influya notablemente en el gameplay.

La inteligencia artificial no es especialmente desafiante y bastará con cubrirse bien y disparar con precisión para llevarnos con calma toda la travesía. 

Los jefes del juego no son el clásico villano al final del nivel, más bien son sustituidos por batallas aleatorias con soldados más grandes y mejor armados, que van auxiliados de la tropa común. La fórmula cubrirse-disparar preciso, es la panacea para deshacernos de estas descerebradas alimañas.

En general el juego no es difícil para aquellos que conocen los menesteres del shooter old school, pero para las nuevas generaciones acostumbradas a tener checkpoints cada diez pasos, auto-regeneración de salud, munición casi infinita y enemigos que se entregan solos, seguramente hallarán desalentador y hasta frustrante este juego. Lo que me gustaría decirles es que, antes, los juegos se superaban con habilidad y sobre todo práctica. Pocos títulos de ahora le exigen al gamer que lleve al límite sus capacidades; a pesar de que Resistance: Fall of man no es uno de ellos, sí que será un reto por encima de la media a la que estamos acostumbrados en los últimos años.

En conclusión, el primer título de la saga cumple y nos entrega un título entretenido y con distintas posibilidades de eliminar a los enemigos, gracias a la variedad de armas que podemos cargar y utilizar en cualquier momento.




Resistance 2 da seguimiento a los acontecimientos del primer juego, con un Nathan Hale integrado totalmente en la fuerza militar que combate a las quimeras, concretamente en un grupo de élite llamado “Los Centinelas”. Y este enfoque militar es el que predomina en todo el juego, sin ahondar realmente en el ambiente de camaradería y cediendo el protagónico al belicismo.

El gran “pero” de esta segunda parte es la omisión total de los elementos que diferenciaron al primer Resistance de los demás shooters: la cantidad ingente de armas que podíamos cargar y el hecho de recoger cápsulas para restablecer energía. Ustedes tal vez dirán “ese par de detalles no pueden hacer la diferencia”, ¡maldición vaya que sí!” La teoría que pasa por mi cabeza es que este título se “callofdutyzó” debido a la tremenda popularidad de los Modern Warfare por entonces. ¿Y qué nos queda luego de este desmembramiento de elementos en el gameplay?, cargar con tres armas máximo y auto-regeneración de vida con tan sólo cubrirnos de los disparos. A pesar de esto, el título se salva por un par de aspectos que, a mi parecer, superan al original: los escenarios y los jefes. 




Ahora tendremos más variedad en los niveles al momento de enfrentarnos a los enemigos, con coberturas y elementos destructibles posicionados de manera más inteligente; ambientación superior en todos los lugares donde nos paremos y, por lo tanto, mayor inmersión y goce del post apocalíptico momento que vive la humanidad; pero lo mejor de lo mejor son los final bosses, gigantescos, desafiantes, con los clásicos patrones a seguir pero no por ello sencillos. Algunos de estos realmente aprovechan la ambientación y se mezclan con ella para lograr batallas memorables (no los quiero spoilear, pero el jefe “marino” me pareció genial).

En general la fórmula jugable no dista mucho del primer título: shooter en primera persona en el que tendremos que ir sorteando muchos enemigos y eventualmente alguno muy grande para avanzar a la siguiente zona y hasta el jefe de nivel; si bien es cierto que nuestra capacidad de carga se ha visto mermada considerablemente, las armas siguieron una evolución lógica e incluso hay algunas nuevas que aportarán ese toque “irreal”  que todo arcade trae consigo.


Sin mucho qué decir sobre este título, será la última vez que veamos a Nathan Hale, pues un final inesperado nos aguarda y  con él, la puerta a la conclusión de esta singular franquicia de Sony.

Pero antes de ir a la última entrega, no olvidemos al hermano menor de la PS3, que a mi parecer entregó un título destacable perteneciente a esta saga.




Resistance: Retribution vendría a confirmar que la PSP tiene en su catálogo muy buenos shooters a pesar de la limitación de no contar con un segundo stick. 

Ahora somos James Grayson, miembro de la armada inglesa, que luego de ver cómo su hermano es infectado por el virus quimera, no tiene más opción que pegarle un tiro. Tiempo después es condenado a morir por razones que la neta no recuerdo; y en ese preciso instante, una mujer perteneciente a la resistencia le pide su ayuda para buscar lo que parece ser la única cura del virus quimera. 

En cuanto a los controles en la portátil, se realizó un estupendo trabajo al incluir una mira semi-automática en una retícula que se posiciona en el enemigo que se ubique en dicha área; los botones del lado derecho se encargan del apuntado manual, que al ser ajustados en velocidad de desplazamiento y con un poco de práctica, suprimen totalmente la necesidad del auto-apuntado.




Aquí sí se ha respetado el espíritu inicial de la saga y podremos cargar varias armas, al igual que granadas de varios tipos. El disparo secundario sigue presente y la sensación de cargar una más pesada que otra, también. 

Contrario a lo que pudiera parecer, el juego no es fácil. Los enemigos a pesar de no contar con una inteligencia artificial sobresaliente, sí que nos pondrán en apuros cuando sean muchos y, por ende, suelten inmisericordes y ridículas cantidades de disparos. Están desde las clásicas quimeras soldado, las medianamente armadas y  más chonchas, unas que corren hacia ti como kamikazes para explotar  con el objetivo de dejarte en trozitos y hasta una quimera “goliath” que es como suena: grandota y fuertota.
Los niveles en general están bien planeados aunque no gozan de tanta variedad como en las versiones de sobremesa. Los  modelados son buenos para ser una portátil aunque la ambientación es muy descolorida y poco detallada, sin embargo, en los últimos niveles nos regala algo más de diversidad en los escenarios.
Los efectos de sonido y disparos son bastante fieles a sus hermanos mayores y no desentonan en nada.
Se han incluido un par de fases en vehículos que no están nada mal y se agradece, pues maximiza la experiencia.

Por otra parte, el personaje principal se lleva las palmas con su bien construida personalidad. James Grayson constituye al “badass” por excelencia: es hábil y letal, es impulsado por un sentimiento de venganza, tiene problemas para seguir órdenes de sus superiores y cuenta con un temperamento difícil de olvidar, pues frases como “olvidé decirte que me importa una mierda” o “no he tenido quejas sobre mi trabajo” son desde ya, para mí, clásicos imperecederos en un entorno videojueguil donde los personajes sobresalientes son minoría.

Al conectar este Resistance: Retribution con el Resistance 2 desbloqueamos el modo infectado (Grayson con el virus quimera) y algún traje o arma nuevos, un par de extras que nos regalan algunas horas más de juego. Además de la posibilidad de jugar el título de PSP con el control de PS3.




Este  título de la portátil es, sin duda, un obligado para los fans de los shooters y de la acción. No decepciona en nada y si crees que el control será un lastre, dale una oportunidad y verás que no.
Finalmente, llegamos a la tercera parte numerada, cuarta de la saga. 




Resistance 3 está ubicado unos años después de la segunda parte y nos pone en la piel de Joseph Capelli, ex miembro de “Los Centinelas” y ex compañero del difunto Nathan Hale. El protagonista es parte de un grupo de personas que prácticamente sobreviven a los constantes ataques de las quimeras, quienes han tomado el control de prácticamente todo el mundo (osea, para efectos prácticos, de gringolandia).  De algún modo un científico sobreviviente del segundo juego te comenta que puede formular un antídoto con la sangre de Hale y tú debes escoltarlo hasta New York para ganar la guerra (sí, lo sé, muchas elipsis).

Este juego, en mi humilde opinión, es el mejor de toda la saga. Retoma los mejores elementos de los dos primeros juegos: una muy buena cantidad de armas que puedes cargar, la recuperación de la salud a base de cápsulas de energía, los escenarios variados y detallados, las batallas geniales contra jefes gigantescos y por si fuera poco, añade un elemento RPG, pues ahora tienes la posibilidad de mejorar tus armas mientras más las uses, ¡el sueño de todo fan de los shooters! ¿Dices que la escopeta es un arma que hasta un granjero puede tener? Qué tal si dispara balas incendiarias. ¿Por qué el rifle estándar tiene tan pocas balas y es tan lento? Úsalo mucho y tendrás entre tus manos prácticamente una mini gun. ¿Una revólver es demasiado old fashion para ti? Qué tal uno con un disparo secundario que permite detonar una bala en el momento que creas pertinente. O que tal un arma que suelta un infeccioso virus que, luego de un instante, hace explotar al pobre desgraciado que fue rociado con él.




En fin, este aspecto le brinda una rejugabilidad brutal al título, pues es interesante ver qué función tienen las versiones evolucionadas de cada arma. 

Si nos vamos a los escenarios, se ha superado lo realizado en los juegos anteriores, con una estructura que te permitirá ciertos niveles de exploración y usar el sigilo a través de algunas rutas alternativas, aunque siempre está la opción de dirigir el plomo a tus enemigos de frente y sin preguntar.

El nivel de detalle está notablemente mejorado respecto a los títulos anteriores y destaca especialmente el tratamiento que se le ha dado al conjunto gráfico que, sin apelar al realismo extremo, logra destacar con personalidad propia.

La variedad de lugares que visitaremos esta vez me ha gustado más: un barco a través de un canal, cavernas subterráneas, bosques, poblados rurales, fábricas abandonadas, ciudades en la nieve, etc. De verdad, Insomniac se ha volado la barda con el viaje que debe realizar Capelli.

Como mencionaba anteriormente, se maneja una escala excelente en las batallas contra los jefes finales, que tienen elementos distintivos para, esta vez sí, decir que hemos pasado al jefe de tal o cual área; el desarrollo de las batallas es variado y podremos valernos en algunas ocasiones de elementos destructibles del propio escenario. 




Esta vez los efectos de las armas han sido mejorados y la “naturaleza” extraterrestre está bien plasmada en las animaciones de las mismas. La vistosidad de las balas del Bullseye, la letal ráfaga del Precision o el cuerpo congelado y en trozos de un enemigo luego de acercarse mucho a nuestra munición criogénica. Vistosidad para contemplar los escenarios es lo que nos regala este juego, además de la espectacularidad de las batallas donde se juntan muchos soldados, en escenarios enormes, con balas yendo de aquí para allá; todo esto genera un frenetismo constante que mantiene los niveles de adrenalina a tope. Por supuesto que habrá momentos apacibles, pero será en menor medida.

El apartado sonoro sin ser espectacular, se mantiene ahí para brindarnos tensión, alarma, duda, incertidumbre, etc.

Una de las mejores campañas que un shooter en primera persona debiera tener, sin duda pertenece a este Resistance 3, con todo lo que se requiere para sobresalir de entre esa montaña de juegos de disparos que invadieron la presente generación. 

Hace poco salió una recopilación que trae los 3 títulos de PS3. No hay excusa para no disfrutar salvando a la raza humana de estas abominaciones armadas.
En conclusión general, esta es una excelente saga de disparos que no te puedes perder si eres propietario de un PS3.
¡Viva la Resistance!




jueves, octubre 27, 2011

Reseña: Batman Arkham Asylum


“Don’t be a stranger Bats”. Frase memorable que anuncia todo un mundo de tormentos que el Caballero de la Noche estará por vivir en el Asilo para psicóticos mentales de Arkham (que es poco más que un club de la casa del árbol donde no dejan entrar a “Bruces”).


Batman Arkham Asylum es un juego basado en el carismático, ingenioso y sombrío justiciero  murciélago patea traseros de Ciudad Gótica. Ambientado en el destino final de todo aquel que caiga en las garras de la justicia alada, el Asilo Arkham, tenemos como misión detener al demente pero astuto Guasón, que de alguna manera ha ganado el control del lugar, encerrando a Batman y compañía, a la vez que realiza atrocidades y alianzas con otros villanos para obtener el control de la metrópoli.


Al tomar el control de Batman, tenemos un juego en tercera persona, en el que hemos de abrirnos paso a base de puñetazos, patadas y los bati-gadgets, obligando a morder el suelo a los internos que no tienen nada bueno para nosotros.
Los enemigos nos atacan en montones que van desde tres o cinco, hasta una docena.
Tenemos un botón para golpear e ir encadenando combos; uno para bloquear y revertir el ataque; otro para correr y también uno para soltar un golpe con la capa a fin de aturdir al enemigo.
El sistema de combate es simple: evadir los ataques y golpear sin que nos golpeen, logrando combos de muchos golpes y creando movimientos muy vistosos. La facilidad que nos da el control para pelear, va de la mano con lo divertido que es hacerlo, porque sentirás en todo instante el frenetismo y la adrenalina contra las hordas de criminales que querrán hacerte picadillo.



Batman cuenta con un tipo de visualización llamado “Modo Detective”, que facilita mucho al buscar ciertos objetos o diferenciar a los enemigos armados de los desarmados. Cada vez que entremos en una habitación y activemos esta modalidad, aparecerá una tabla que despliega cuántos enemigos hay en el lugar y si llevan o no, armas. Además podremos encontrar paredes que pueden ser voladas en pedazos.


Los enemigos son básicamente de dos tipos: los desarmados y los armados. Algunos te atacarán intentando marcar sus nudillos en tu máscara, otros se ayudarán de garrotes, varas electrificadas, navajas e incluso armas de fuego. Como sabemos, Batman no tiene súper poderes, por lo que puede caer fulminado por haber sido golpeado demasiado o balaceado. 


La ventaja de nuestro oscuro bati amigo es que posee movimientos para inhabilitar a los enemigos sin que el resto que los acompaña adviertan nuestra presencia. También, gracias a su gancho disparable, puede  alcanzar unas gárgolas situadas en el interior de las habitaciones, desde las cuales puede tomar por sorpresa a los criminales que anden rondando por ahí. Podremos planear desde la gárgola y atacarlos con una patada, con algún artilugio lanzable o dejarlos colgados y derrotados, todo esto sin que los demás de ahí se enteren de nuestra presencia, por lo que los veremos perder la calma (qué gratificante).
El gancho disparable también nos sirve para alcanzar lugares altos en el exterior de las zonas que conforman el complejo del Asilo Arkham.
Además de esto, podremos aprovechar el entorno, ya sea para explotar paredes cercanas a los enemigos o para ocultarnos en ductos de ventilación y rejas de drenaje, ampliando las posibilidades del sigilo.


Los gadgets de Batman son bien conocidos por la mayoría que hemos visto algo referente a su universo, ya sea en caricaturas, cómics o películas; por lo que podemos esperar los clásicos boomerangs en forma de murcielaguito (me gusta llamar así a los batarangs), la bati-garra (no confundir con el gancho disparable) y hasta una cosa para destruir la seguridad electrificada de ciertas zonas.


Las técnicas de combate, el traje de Batman y los gadgets, pueden ser mejorados una vez que juntemos suficiente cantidad de puntos de experiencia, ya sea por derrotar enemigos o superar ciertos retos. Por ejemplo, podemos aprender a lanzar enemigos contra otros, mejorar la defensa de nuestro traje, lanzar dos batarangs a la vez, etc.


 
Los jefes del juego son algunos villanos del universo Batman, que secundan la labor del Guasón; podremos encontrarnos a Harley Quinn, Hiedra Venenosa o al Espantapájaros; éste en específico cuenta con unas secuencias “psicodélicas” que se presentan como universo alterno a lo largo del juego, potenciando el perfil siniestro del personaje mismo y sumergiéndonos en un verdadero viaje para enfrentar los miedos de Bruce Wayne.


A lo largo de la aventura iremos encontrando cintas de audio, que son entrevistas a villanos varios que Batman se ha encargado de recluir en el lugar, aspecto que profundiza un poco en sus personalidades y nos sumerge aún más en el contexto.
Nos encontraremos también con placas de Amadeus Arkham, haciendo remembranzas y descripciones sobre situaciones del asilo y su relación con la vida del fundador; algo enfermiza y tétrica en mí opinión, pero que agregan carácter al lugar.
Además, el Acertijo nos tiene muchos enigmas regados por todo el terreno que consisten en recolectar trofeos en forma de signo de interrogación, o identificar algún lugar u objeto determinado en una habitación en particular. Quebradero de cabeza que nos llevaremos en algunos, pero sin duda lo vale.


Visualmente Batman está chingón, la capa tiene detalles al ondearse, cuando caminamos; el traje se va llenando de raspaduras y cortes conforme progresemos, las animaciones en general son muy buenas, sobre todo las del protagonista y los jefes; los enemigos están bien simplemente y las de los aliados en ocasiones sólo cumplen.
Por otra parte, el trabajo de voces está simplemente magistral. Kevin Conroy y Mark Hamill, veteranos de la serie animada se encargan de darle vida a Batman y el Guasón respectivamente. Diálogos que transmiten miedo, tensión, burla, incertidumbre es lo que encontraremos si escuchamos la versión en inglés. No se preocupen, que hay subtítulos en español.


A fin de cuentas, el juego es mucho mejor de lo que esperaba, sabía que era bueno, todas las páginas especializadas lo alabaron en su salida, los fans se rindieron a sus pies, la crítica en general reconoció el trabajo de Rocksteady, estudio que desde ya debe ser considerado uno de los referentes de esta generación de videojuegos.


Y no hay mucho qué decir sobre esta excelente obra, que hasta hace unas semanas era considerado el mejor juego de súper héroes creado hasta la fecha, sólo superado por su secuela,  Batman Arkham City.
A quitar la pausa pues, que el juego sigue.



miércoles, octubre 05, 2011

El mejor comercial de videojuegos. "Michael"

No hay mucho que decir, sólo admiren este épico comercial creado por la gente de Sony, agradeciendo a los gamers por jugar y mantener viva a esta industria. Long Live Play.